Los nueve Monstruos de César Vallejo

Con todos los que quieras

Los Nueve Monstruos, poema coral del libro Poemas Humanos, póstuma edición del artista César Vallejo . Composición musical del maestro Julio Arguedas, con reminiscencias de las flautas irlandesas en honor de Samuel Beckett.

Los Nueve Monstruos de César Vallejo fue producido por Europa Latina TV, y filmado en el Cementerio de Montparnasse y el teatro municipal en el Pré St Gervais.   

«Les neuf monstres» (extrait de Vallejo Eterno)
Santi Zegarra – Rubén D. Romero Prieto
19’ HD . Fr / Esp / Quechua / Eng / Persa / Port / Rus /
France 2010
Producción : Europa Latina TV – Factoria Digital
Imágenes – Montaje : Rubén D. Romero Prieto
Sonido : Gilles Barbier, William Guignard
Música original: Julio Arguedas Arancibia
Make-up : Manuel Moreno
Avec: Alexandre Palma Salas – Manuel Moreno -Bubu
Pablo Paredes – Tupakpa – Azar Hashemi
Diana Sakalauskaite – Eolide Rojo – Aurélien Deudon
Christian Deudon – Baltazar Rizzo – Bubu
Alice Frémont – Cremilda Vela

vallejo eterno - santi ruben los nueve monstruos

 

LOS NUEVE MONSTRUOS

de CÉSAR VALLEJO

Y, desgraciadamente,
el dolor crece en el mundo a cada rato,
crece a treinta minutos por segundo, paso a paso,

y la naturaleza del dolor, es el dolor dos veces
y la condición del martirio, carnívora, voraz,
es el dolor dos veces
y la función de la yerba purísima, el dolor
dos veces
y el bien de ser, dolernos doblemente.

 

Jamás, hombres humanos,
hubo tanto dolor en el pecho, en la solapa, en la cartera,
en el vaso, en la carnicería, en la aritmética!
Jamás tanto cariño doloroso,
jamás tanta cerca arremetió lo lejos,
jamás el fuego nunca
jugó mejor su rol de frío muerto!
Jamás, señor ministro de salud, fue la salud
más mortal
y la migraña extrajo tanta frente de la frente!
Y el mueble tuvo en su cajón, dolor,
el corazón, en su cajón, dolor,
la lagartija, en su cajón, dolor.

Crece la desdicha, hermanos hombres,
más pronto que la máquina, a diez máquinas, y crece
con la res de Rosseau, con nuestras barbas;
crece el mal por razones que ignoramos
y es una inundación con propios líquidos,
con propio barro y propia nube sólida!

Invierte el sufrimiento posiciones, da función
en que el humor acuoso es vertical
al pavimento,
el ojo es visto y esta oreja oída,
y esta oreja da nueve campanadas a la hora
del rayo, y nueve carcajadas
a la hora del trigo, y nueve sones hembras
a la hora del llanto, y nueve cánticos
a la hora del hambre y nueve truenos
y nueve látigos, menos un grito.

El dolor nos agarra, hermanos hombres,
por detrás, de perfil,
y nos aloca en los cinemas,
nos clava en los gramófonos,
nos desclava en los lechos, cae perpendicularmente
a nuestros boletos, a nuestras cartas;
y es muy grave sufrir, puede uno orar…
Pues de resultas
del dolor, hay algunos
que nacen, otros crecen, otros mueren,
y otros que nacen y no mueren, otros
que sin haber nacido, mueren, y otros
que no nacen ni mueren (son los más).
Y también de resultas
del sufrimiento, estoy triste
hasta la cabeza, y más triste hasta el tobillo,
de ver al pan, crucificado, al nabo,
ensangrentado,
llorando, a la cebolla,
al cereal, en general, harina,
a la sal, hecha polvo, al agua, huyendo,
al vino, un ecce-homo,
tan pálida a la nieve, al sol tan ardido¹!
¡Cómo, hermanos humanos,
no deciros que ya no puedo y
ya no puedo con tanto cajón,
tanto minuto, tanta
lagartija y tanta
inversión, tanto lejos y tanta sed de sed!
Señor Ministro de Salud: ¿qué hacer?
¡Ah! desgraciadamente, hombre humanos,
hay, hermanos, muchísimo que hacer.