Las máscaras de la solidaridad

Con todos los que quieras

Rubén Romero Prieto / París 2020

Érase una vez la casi feliz comuna del Pré St Gervais; y digo casi, porque a pesar de estar gobernada por más de 60 años por los «socialistas» sus habitantes apenas logran superar las penurias de una administración local ineficaz y mezquina.

Y una de estas carencias, visibles como nunca en estos tiempos de incertidumbre, es la falta de máscaras para proteger a los trabajadores de la municipalidad y a sus colegas de la función pública. Entonces fue cuando se inicio una cadena de producción de mascaras artesanal.

La idea surgió de un grupo: las costureras solidarias de Francia, que desde el comienzo de esta crisis ha diseñado una red para fabricar máscaras.

La cadena de solidaridad se inspiró de esta idea. Y luego de algunas llamadas telefónicas el grupo activo de militantes de la Lista Ciudadana del Pré St Gervais logró hacerse de una pequeña estructura humana dedicada a hacer máscaras.

¿El interés? Contribuir a la provisión de equipos para proteger a los ciudadanos y trabajadores expuestos. No hay especulación, no hay modelos de estéticas rebuscadas ni publicidad ni marketing. Lo que hay es una cadena sistemática que funciona a la perfección:

Las primeras telas se recogen para ser lavadas a más de 60 grados.

Esto significa que muchas casa y apartamentos parecen estar adornados por mini circos: sabanas y telas secando por doquier. Una vez secas, las telas pasan a otro grupo. Este grupo es responsable de cortarlas en pedazos, luego, un grupo de modistas solidarios los transformará en máscaras, de acuerdo con los patrones estándar de AFNOR.

Una vez que se hicieron, siguiendo la supervision de los profesionales, las máscaras se almacenan cuidadosamente en bolsas cerradas hasta la entrega.

Luego se distribuyen a la población, a los negociantes, a los médicos y enfermeras independientes, autónomas.

¿Qué tienen en común los eslabones de la cadena solidaria? Una tendencia vehemente a la causa social, a la comunidad, al intercambio. Recordemos que en Francia existen cientos de miles de asociaciones solidarias que operan desde hace décadas para reemplazar las ausencias de un estado cada vez menos responsable.

Como podría preguntar el ciudadano desacostumbrado a la reciprocidad: oiga señor y todo eso, ¿a cambio de qué? A cambio de una sonrisa, una mano amiga que ayude a recortar, una contribución voluntaria para comprar más material. El mejor aplauso cotidiano no tiene que ser a las 20h desde tu ventana.

No hay gato encerrado. La política también es así: sin fotos ni logos ni promesas. La sonrisa de una y otro es una recompensa a este trueque crítico y feliz, en el que el único cálculo que entra en juego es el afecto.

Una gran lección para aquellos políticos acostumbrados a posar en cada entrega de «ayudas». Aprendan señores políticos, y sobre todo (por favor) aprendan electores…

#couturièressolidairesdeFrance

https://coudrelhistoire.fr/wp-content/uploads/2020/04/tuto-et-patron-coudrelhistoire-25-03-20.pdf

https://www.francetvinfo.fr/sante/maladie/coronavirus/masques-contre-le-coronavirus-le-mouvement-des-couturieres-solidaires-lance-un-appel-pour-recuperer-du-tissu_3902427.html

#couturierssolidaires #listecitoyenprestegervais

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